Inés Rodríguez

Mamá de cuántos

Esperando que me digan el día que he de volar a Etiopía a por mi peque de cinco meses recién asignado tras una larga espera.

Dedicación

Jefe de Publicaciones en una multinacional dedicada a la creación, producción y comercialización de soluciones integrales de formación, edición y software para profesionales.

Por qué me uní a Mamás en Acción

Una vez más, un cúmulo de casualidades en un momento complicado para mí a nivel personal me llevó a conocer a Mamás en Acción a través de la prensa. Desde ese momento supe que era mi lugar. A partir de ahí, desde la primera entrevista con Majo y Laura me sentí “como en casa” pues desde ese instante hicieron todo lo necesario para integrarme en un grupo que estaba comenzando, sí, pero que tenía muy claro cuál era el objetivo del mismo y cómo trabajar para conseguirlo.

Experiencia

Empecé a finales de 2013 en una misión en la Casa Cuna de Valencia, una tarde que no olvidaré pues, como he dicho antes, sentí que mi lugar era entre ese grupo de mujeres que estaban unidas por una causa común y compartían un entusiasmo poco habitual por darse a los demás, sobre todo a los niños en situación de necesidad.

Desde ese momento he acudido a todas las llamadas a las que podido, no siempre puedo participar y eso que al principio me llenaba de ansiedad, pero ha derivado en la tranquilidad de saber que cuando tú no puedes decir sí, hay otras compañeras que sí pueden, por lo tanto, ninguna misión se queda sin una o varias Mamás en Acción que acuden “al rescate”.

He participado en una Dreamnight en el Oceanogràfic (2014), en todas las campañas de Navidad, he acudido a la casa de Mensajeros de la Paz para pasar las tardes de fin de semana con los niños que viven allí (¡incluso me ha acompañado mi marido para una tarde de dibujo!) y, pese a que afortunadamente no fue la misión más larga ni la más dura, pude acompañar a una peque en la Fe durante el periodo en el que apoyamos a su mamá durante los fines de semana. Incluso pude compartir mi hogar y mi familia durante la Navidad con un adolescente que estaba en una Residencia y que me permitió vivir unas Navidades diferentes y, por supuesto, conseguir que ese adolescente viviera una Navidad en familia alejado del centro en el que vivía habitualmente.

En definitiva, he ido pasando por diversas actividades que me han llenado y en las que ido conociendo, a algunas muy bien, a las voluntarias con las que he compartido misión, por lo que guardo un buen recuerdo de todas.

Cómo ha influido en mi vida

Siempre he tenido una conexión especial con los niños, una especie de atracción mutua que hace que me relacione con ellos de manera especial y que me de las mayores alegrías de mi vida.

Como he comentado en mi presentación, estoy embarcada en una de las aventuras más emocionantes y duras de mi vida, una adopción internacional que inicié en 2010 y que si todo va bien, culminará este 2016 con el viaje a Etiopía a por mi niño, un bebé de cuatro meses que nos acaban de asignar y que nos tiene locos de felicidad.

En este largo proceso he pasado por una y mil fases, cada una con un estado de ánimo diferente, pero siempre con la sensación de que tenía mucho amor que dar y que tenía que encontrar una causa que lo pudiera focalizar.

Con el voluntariado en Mamás en Acción, donde el objetivo principal son los niños, he conseguido canalizar esa especie de vacío interior y, al mismo tiempo, he abierto los  ojos y me he dado cuenta de cuántos niños nos necesitan. Desgraciadamente, no es necesario salir de tu ciudad para ver que a nuestro alrededor hay muchos niños que se encuentran en dificultades, que se enfrentan a situaciones terribles y que siempre, sea donde sea, son el colectivo que más sufre. Afortunadamente, las integrantes de Mamás en Acción nos multiplicamos para acudir donde nos llaman para, en la medida de lo posible, compartir con ellos momentos de cariño.

Quiero continuar formando parte de este maravilloso grupo, quiero continuar colaborando, quiero contribuir a que los niños sean felices y quiero que sepan que el mundo está lleno de personas que, de forma desinteresada, dedican tiempo y cariño a los demás.

Y en mi familia

Óscar, mi marido, es mi principal apoyo familiar pues me anima en todas mis decisiones y jamás pone reparos a mi asistencia a las reuniones, actividades de formación y misiones a las que acudo, todo lo contrario, pues sabe lo importante que es para mí este voluntariado.

El resto de mi familia, mis hermanos, cuñados y amigos forman parte del segundo círculo de Mamás en Acción puesto que colaboran “desde la retaguardia” en todas las colaboraciones que les he pedido.

Mi recomendación:

Es maravilloso que un niño te sonría con felicidad y cariño, no hay nada mejor que ese beso inesperado, esa sonrisa de felicidad, esa sensación de estar haciendo lo que más te gusta en el mundo y eso lo puedes vivir en esta comunidad de mujeres (y hombres, por supuesto) que se dedican en cuerpo y alma a este objetivo común, la felicidad y el bienestar de los más pequeños.

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