Yo no podría.

Si has pensado eso alguna vez, cuando has pensado en nuestra acción de acompañamiento hospitalario, te prometo que no es cierto. Tú, que estás ahí ahora, SÍ PODRÍAS, y si sigues leyendo te lo voy a demostrar.

¡Cuantas veces me dicen esta frase! Cada vez que hablo de lo que hacemos en el hospital, espero la misma respuesta: “Yo no podría”.  Nos lo comentan en redes o en ocasiones cuando nos escriben correos o se unen a nuestra misión: “Contad conmigo. Quiero unirme, quiero ayudar, ¿qué puedo hacer? Excepto ir al hospital. Es que eso yo no podría hacerlo”.

Al principio me lo creía, estaba convencida de que, efectivamente, había quien no era capaz, pero con el tiempo y todas las conversaciones que vamos teniendo en el equipo de “Curasana”, he llegado a la conclusión de que, en mi opinión, TODO el mundo podría. La diferencia es que no se estaban haciendo la pregunta adecuada. Nosotras somos igual que tú. No somos más fuertes ni mucho menos más insensibles. Nosotras, simplemente, pensamos en que si nosotras no podemos, ellos están solos. ¿A que nunca lo habías pensado así?.  Únicamente se trata de cambiar la pregunta y no hacerla pensando en ti, si no en ellos.  Si te decimos: Tiene 5 años, ha sido maltratado, lo han separado de su familia para protegerlo y no tiene quien le acompañe en el hospital, ¿tienes una tarde, una mañana, una noche o un par de horas, para acompañarle, contarle un cuento, darle la cena o un yogur?. O si te contamos que es recién nacida,  ha sido abandonada y debe pasar unos días en observación, ¿puedes venir algún ratito a pasearla, darle un biberón o dormirla?.

Si todas pensamos “Yo no puedo”, ellos están solos. ¿Te unes a nuestro calendario de turnos? Estoy segura que ahora tu respuesta ha cambiado e incluso estás esperando a terminar de leer esto para unirte a nuestra misión. ¿Tienes miedo a pasarlo mal? ¡Normal! Lo que no sería lógico es que no lo tuvieras. Todas lo tenemos, pero a nosotras nos da más miedo que ellos lo pasen peor, que estén solos y no reciban cariño, que se pregunten qué han hecho ellos para no recibir mimos. Un niño siempre necesita ternura, cuanto más si  está en la habitación de un hospital. No queremos que se ignoren sus sentimientos mirando a otro lado o cerrando los ojos.

Y queremos que sepas que, cuando sales del hospital, ¡te embarga la alegría! Todos los sentimientos son positivos y optimistas. Él ha recibido tu cariño desinteresado, has contribuido a que se sienta importante y valorado, le has hecho feliz, no has mirado a otro lado, has abierto bien los ojos y has dicho aquí estoy, porque me necesita.

No podemos negar que hay determinados momentos en que se nos encoje el  corazón, hay situaciones duras. Así  que lloramos y nos emocionamos juntas, porque somos un equipo, nunca estarás sola en el acompañamiento hospitalario, compartimos estos  sentimientos y nos damos cuenta de que son positivos si sabemos aprovechar su fuerza. Cada niño se lleva un trocito de nuestro corazón pero cada niño, también, hace que éste crezca  más a la espera de un nuevo acompañamiento.

Y tú, ¿puedes? Bienvenida. Te estábamos esperando.

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Todo el equipo de «Curasana» de  Mamás en Acción.

 

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