Alicia Llorca

¿Mamá de cuantos?

De ninguno. La vida no me ha sorprendido con algo así, al menos de momento. De cualquier modo, no es un requisito indispensable de la asociación y todos tenemos capacidad de amar, instinto de cuidar y de dar cariño a los que nos rodean. En los acompañamientos hospitalarios, los voluntarios sin hijos nos complementamos bien creo, pues podemos cubrir esas horas que los que son padres tienen ocupadas con tareas familiares en casa, tipo cenas, baños, etc.

 

¿A qué te dedicas?

Soy responsable de comunicación en una empresa de arroz. También trabajo de actriz en espectáculos infantiles/juveniles y en rutas teatralizadas para público familiar. Estoy acostumbrada a estar con niños y además, me gustan mucho. Y por supuesto, en mi vida cotidiana intento no anular la niña que llevo dentro, ni dejar de aprender nunca de los niños. Un niño es un ser muy sabio.

 

¿Por qué te uniste a Mamás En Acción?

El llamamiento de mayo de 2018 me pilló en el momento adecuado. Un momento personal especial. Me acababa de dar cuenta de que muchas veces dedicamos tiempo a un entorno equivocado y de que también proyectamos amor y energía positiva en la dirección que no toca. Los adultos estamos un poco contaminados por las relaciones de interés y hoy en día el amor incondicional muchas veces es maltratado y no se valora como debería hacerse. Los niños conservan esa riqueza, esa capacidad de amar desinteresadamente y son muy agradecidos. Especialmente nuestros niños, que han aprendido demasiado pronto que la vida no es fácil. En definitiva, traté de canalizar de manera óptima y provechosa el amor y el cariño, y ofrecerlo desde la figura de una Mamá en Acción es muy gratificante, como todo el mundo puede imaginar.

 

Cuéntanos tu experiencia en Mamas en Acción:

Pues la verdad es que he empezado con energía y ya he podido participar en varias acciones solidarias: tres cumpleaños en centros de acogida, en la campaña navideña haciendo de paje real de Mamás en Acción, en una acción deportiva con el Valencia Basket, vendiendo merchandising en el mercadito navideño, etc. Pero sin duda, la acción más imponente es la del equipo de CURASANA. Participar en los acompañamientos hospitalarios es lo que te hace empatizar a fondo con la razón de ser de la asociación y es lo que más sensaciones provoca. Sensaciones de todo tipo. He podido acompañar, de momento, a tres niños en la Fe. Puedo decir que nunca olvidaré al bebé prematuro con el que me estrené. Hicimos el «método canguro» (piel con piel), para darle todo nuestro calor de la forma más directa y ayudar en su recuperación. Fue un intercambio de latidos muy emocionante. En otra ocasión, pude acompañar a una pequeña de ocho años. La nena no podía hablar y la verdad es que, en esos momentos de silencio propios de una habitación de hospital, es cuando eres realmente consciente de la labor y de la importancia que tiene simplemente «estar», porque si no estás tú (la figura de Mamás en acción, quiero decir), no está nadie, y eso es terrible en cualquier caso y peor en el caso de un niño.

 

¿Cómo lo vive tu familia? 

Mi familia está encantada de que participe en esta labor y además, como ya me conocen y saben que soy una persona decidida y me ven feliz, pues están encantados. Además me echan un cable cuando lo necesito, desde acompañarme a comprar los juguetes de los pajes hasta ofrecerse a prepararme el bocadillo para comer si tengo algún turno en la Fe. Alguna vez vuelvo a casa con alguna historia más triste que otra, o más impactante, pero bueno, las historias que hay detrás de estos niños que viven situaciones retadoras nos enseñan a valorar mucho más lo que tenemos. Y no hablamos de cosas materiales por supuesto, simplemente del hecho de haber nacido en el seno de una familia donde se construye y se crece con amor o de haber nacido sano y sin limitaciones de ningún tipo.

 

¿Cuál es tu recomendación respecto a Mamás en Acción?¡ 

Lo que más me gustó de Mamás en Acción es que puedes dedicarle el tiempo que tú quieras. Detrás de cada acción hay una estructura gigantesca y a nivel de comunicación, tiene un engranaje muy potente que las coordinadoras de cada equipo manejan a la perfección, por lo que nunca te vas a sentir solo o desorientado. La relación con el resto de voluntarios te hace ganar confianza desde el principio. Mi recomendación es que todo el mundo se acerque de alguna manera a la asociación, que la conozca al menos, que sea consciente de que existe y de la labor que realiza. Existen varios niveles de colaboración o de implicación. En mi entorno, todo el mundo sabe, más o menos lo que hacemos. El boca a boca y las redes sociales hoy ayudan a informar rápidamente también. Muchos de mis amigos se han cansado de repetir lo bonito e importante que es lo que hacemos. Yo siempre contesto lo mismo. Los Papás y Mamás en Acción no somos ni mejores ni peores que otras personas. TODOS tenemos dentro esa capacidad de darnos un poquito a los demás. Es una cuestión de actitud, algo que permanece dormido hasta que algún estímulo o motivo lo despierta. Es entonces cuando das el paso para hacerte voluntario. Simplemente sabes que es el momento y que vas a poder hacerlo de manera comprometida y responsable.

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